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Estos son algunos testimonios de participantes
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El Cambio
12/enero/2008
Marisol Lopez A.
Paso a paso, con tranquilidad y sin apuro, con intentos y fracasos, con avances y retrocesos, en humilde búsqueda, acompañada del Guía comencé el viaje a mi mundo interno.
Descubrí por profunda, suave y alegre meditación que las mayores enseñanzas y verdades se encuentra en fondo de nuestro corazón.
Este descubrimiento trajo a mi vida gran alegría y la sorpresa de recibir un regalo que no era esperado, aunque sí pedido, y que por lo tanto no sabes mucho que decir o hacer con el, salvo agradecer, valorar y compartir con otros.
Descubrí que este sagrado regalo tenia varios envoltorios y mientras iba abriendo cada uno de ellos, avanzaba y sigo avanzando a tiempos y espacios insondables, como aquellos que nos anunciara el Maestro, donde el tiempo es eterno y el espacio infinito.
La sabiduría que encontré en aquel lugar es de una totalidad, de una globalidad, subyugante. Todas las preguntas encuentran allí su respuesta. Estas fluyen con una claridad, con una transparencia sin igual. Desde allí, desde ese silencio en movimiento, puedes seguir suavemente aquel transcurrir de sabiduría y bondad.
En esos espacios estaba anoche cuando me pregunte a que haría referencia el N. cuando comento, con algunos amigos, y a propósito de la situación mundial de violencia, a la dificultad de los seres humanos de querer transformar sus vidas realmente y de preguntarles por que realmente lo harían, algo así como con que propósito querrían profundizar en su mundo interno...
Bueno, el dijo, y esto no es textual, dijo algo así. "sólo un gran susto planetario" hará cambiar a la gente.
Mi relación con el tema de la muerte ha sido como una danza suave y sutil que observe desde siempre a distancia. Aquella danza me hipnotizaba, me fascinaba, y me invitaba a bailar con ella, sin embargo, mantenía esa distancia cercana...
Hoy, comienza a surgir una necesidad profunda de comprensión y cercanía con ella. Aquella necesidad abarcadora, se complementa y refuerza con la guía del Maestro materializada en el Mensaje (La mirada Interna, III El sinsentido) y específicamente en los primeros párrafos del Camino.
La necesidad, la aspiración totalizadora y divina de conectar con la certeza de la inmortalidad me ha capturado.
A partir de algunas experiencias de acercamiento con el tema, la mirada en torno a lo cotidiano comienza a perder sentido y apego si pienso en aquello que es realmente importante a la hora de hacer el Gran Viaje.
Esta mirada, esta nueva forma es la poción mágica, que ablanda , que transforma todo, permitiendo el acceso a aquello que realmente importa.
A aquella gran verdad " La vida no tienen sentido si todo termina con la muerte"
Les comentaba que meditaba en lo dicho por el N.
Bueno, allí se me aparece que ese gran susto seguramente tendrá que ver con este gran tema, el de la muerte y la trascendencia. Un susto que ponga a la humanidad toda frente a la finitud del cuerpo y a la inmortalidad del Ser. Este susto planetario trasformaría nuestras cabezas que nos pondrá a todos en un mismo sentido, en una misma dirección.
Frente a esta posibilidad, meditaba en mi particular vida. En que cambiaria de ella si pudiera y que reforzaría.
Meditaba en mi vida y en que cambiaria de ella si pudiera. Pensaba en esto como una acción preparatoria camino hacia la trascendencia.
Meditaba en mi vida y a ella la registraba placidamente. Profundizando en la meditación, aparecían actos contradictorios que necesite reconciliar, pero no pensé en cualquier acto contradictorio, no en aquellos en los cuales nos enredamos y imaginamos, si no en aquellos que sentía no ayudarían en mi proceso hacia la inmortalidad.
Los ví y me reconcilié. Y no tuve que hacer esfuerzo alguno, solo preguntarme profundamente si frente a la misma situación, hoy haría lo mismo.
La respuesta ya la intuyen.
Me reconcilie con aquel pasado doloroso. Siento que todo esta bien y seguirá mejor.
Estoy en el Camino...
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La muerte no existe
2/01/2008
Marisol Lopez A.
Durante estos últimos días de final de año, me dispuse a meditar sobre varios temas. Saltaba de uno a otro unidos todos por un denominador común.
Me remonte desde mi presente al pasado remoto de nuestros hombres de las cavernas, y desde allí avance inversamente hasta mi presente, hoy.
Pensaba, a propósito de una frase que dijo el Guía :" No te preocupes", en precisamente, las preocupaciones de aquellos primeros hombre. En su sistema de tensiones llevado al máximo por las circunstancias en que les toco vivir. La cantidad de dificultades que tuvieron que ir resolviendo y como a medida que hacían esto, iban liberando poco a poco sus tensiones y preocupaciones, experiencias que a su vez les daría el plus suficiente para ir dando las respuestas necesarias en su cotidiano vivir.
Fabricaron armas para cazar y mil cosas necesarias para su subsistencia. Terminaron domesticando a los animales, y lograron manejar y transformar algunos elementos de la naturaleza.
Así fueron avanzando y sus temores que en algún momento deben haber sido de absoluto terror, fueron poco a poco disminuyendo.
Pensaba con fascinación en su proceso. Pensaba en aquel momento en que re-crearon el fuego. Ese momento, dentro de la evolución del proceso humano ha sido, seguramente, de gran y significativa transformación.
Ha de haber sido el hito más importante y que provoco una gran aceleración en el proceso evolutivo de los seres humanos, quizás el más importante de la especie.
Fue su descubrimiento y la utilización de el lo que los ayudo a dar el gran salto.
Junto con el redescubrimiento del fuego comenzaron a retroceder muchos temores. La noche ya no fue más oscura. Entibiaron sus cuerpos y sus cavernas. Cocinaron sus alimentos. Les sirvió de protección contra animales y otras tribus y seguramente la adoración que les inspiraba los conecto con aquel lugar sagrado que habita dentro de cada uno de nosotros.
Meditaba sobre todo esto. Allá, sobre aquel tiempo primigenio sobrevolé para volver nuevamente a nuestra época.
Pensé en aquello que tememos, en aquello que nos tensa y nos preocupa, no permitiéndonos conectar con aquel lugar sagrado.
Envueltos como estamos en un sistema de tensiones que opera fuertemente, conectar con aquellos espacios, no es posible.
Es cierto que ya no debemos preocuparnos que una enorme cabeza de animal irrumpa en nuestra cueva. Ni que una tribu enemiga nos ataque e intente robarnos el fuego.
Es cierto que hoy, esas no son exactamente nuestras preocupaciones, pero también es cierto que el mayor de los temores aún no ha sido superado.
Aquel temor que cuando sea comprendido en profundidad lo lanzara como una brillante saeta hacia el universo infinito.
Pre-siento que en este momento de proceso evolutivo del ser humano, debería ocurrirnos una experiencia de similar magnitud a lo que les ocurrió a nuestros antepasados con el descubrimiento del fuego. Aquella experiencia que en este momento de proceso nuestra especie necesita y clama por ella. Esa experiencia, presiento, provocaría otra y mayor aceleración evolutiva.
Me impresionaban las cosas y situaciones que daban vueltas por mi cabeza y por mi corazón, estaba en eso, extasiada por los registros cuando comencé a preguntar.
Pregunte ¿ Quien era Silo y cuál era su misión?.
La respuesta fue que era el Mensajero y que traía un Mensaje.
Luego volví a preguntar cual sería ese Mensaje.
Y la respuesta fue: La certeza de la inmortalidad.
Entonces sentí fuertemente en mi corazón que el Mensajero y su Mensaje es la experiencia que provocara aquel cambio que la humanidad necesita.
Sentí la aspiración profunda de ser la Mensajera del Mensajero, aquella que lleva el mensaje a otros. Comunicando a otros, no mi certeza en la inmortalidad, pues no la he experimentado, si no la certeza de experiencia de Silo y su Mensaje.
Llevare la certeza del Guía junto a mi aspiración más profunda y sagrada de tener aquella experiencia.
Medita, experimentaba y sentía todas estas experiencias cuando me llega la noticia que el día 31, recién pasado, un joven amigo de mi hija tuvo un accidente automovilístico y estaba con muerte cerebral.
Era necesario llevarle el Mensaje a él y a su familia.
Pero algo en mi se negaba, se enojaba, se resistía a hacer lo que había que hacer.
Sin embargo y luego de aquella resistencia, algo se instalo en mi pecho y entro mi Guía, como sólo el sabe hacerlo. Amoroso y Compasivo.
Recordándome aquellas comprensiones que aquí relato y haciéndome comprender la gran posibilidad que se me presenta. Pensar, sentir y actuar en coherencia, se me regalaba.
No tuve mucho más que pensar, cuando ya estaba camino al hospital.
Lleve el Mensaje del Mensajero Silo. Llevé a otros la certeza del Guía y mi más profunda creencia y aspiración: La certeza de la Inmortalidad.
Un acto válido. Maravilloso, amoroso y compasivo, sin lugar a dudas.
Comienzo a comprender la importancia del tema de la muerte en nuestras vidas.
Será esa profunda comprensión y su experiencia la que trasformara nuestras vidas, ya sea que la comprendamos en este plano o en aquel hacia el que nos dirigimos...
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